Hace cuatro meses, Marvel
Comics publicaba el primer número de los All-New
All-Different Vengadores -toma splanglish by the face- de Mark
Waid, donde en una de sus escenas de apertura el nuevo Capitán
América Sam Wilson se enfrentaba a un difícil dilema ante las
despiadas fauces de la mediatizada sociedad actual. Cuestionado por
la opinión pública como esa otra américa de la que hablase
Peter Milligan aquel brillante enfrentamiento entre Steve Rogers y El
Anarquista en sus X-Statix, el antaño Halcón se encontraba rodeado
por un variopinto grupo de girls scouts, mientras los dispositivos
móviles de todos los presentes le apuntaban con sonrisa maliciosa.
Mostrando entradas con la etiqueta Oscars. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscars. Mostrar todas las entradas
domingo, 6 de marzo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Saoirse Ronan en 10 películas
Resaca de los Oscars. La
entrega de premios fue hace dos días y todo lo que queda es un
amasijo de bolsas infladas, restos de galletas y algún desecho de la
aglomeración humana donde antes había pompa y cine. La gente vuelve
a su cotidianidad dejando atrás la gala menos seguida de los últimos
siete años, y nada de lo que tenga que ver con las películas
nominadas importa lo más mínimo aparte de si ha salido un nuevo
meme de Leonardo DiCaprio o cualquier otra anécdota que se haya
convertido en viral. En mi caso tuve la oportunidad de ver una de las
grandes perdedoras de la noche ('Brooklyn'), y aunque
el protocolo seguramente dicte que toda película anterior a ese día
cero que es hoy 1 de marzo -día en el que debemos pasar página para
comenzar a pensar en los Oscars que nos vienen- me apecía dedicar
unas líneas a sus protagonista Saoirse Ronan.
domingo, 22 de febrero de 2015
Oscar vs Oscar: Baquetas al mediodía, alas en el atardecer
De
entre las nominadas a mejor película de los Oscars,
'Whiplash' y 'Birdman' son con toda seguridad mis favoritas de
este año. Dos films unidos a través de la música de una batería
omnipresente, pero que reflejan dos formas muy diferentes de afrontar
el arte, a su vez ligadas dos de los puntos de inflexión más importantes de la
vida.
De
ritmo nervioso, desenfrenado y con dificultad para domar su propia
impetuosidad, 'Whiplash' de Damien Chazelle es un film
vibrante. Salvaje. Un torrente de energía que te arrastra, golpea y
hace trizas con la arrolladora fuerza de un vendaval, dejándote a
merced de una tormenta de emociones gestada en el choque entre los
dos titanes a los que encarnan Miles Teller y J.K. Simmons.
El
relato de un muchacho a caballo entre la protección del hogar
paternal y su reafirmación como hombre, en busca de una realización
a través de la música. Un aspirante a estar entre los más grandes
del jazz que choca de bruces frente a un severo instructor marcial
dispuesto a hacerlas pasar putas. La fuerza imparable frente a un
objeto inamovible. Una batalla en la que no queda otro remedio que
dejarse la piel la morir en el intento.
Furia
descarnada resistiéndose a doblegarse frente a la mano para la que
el sometimiento equivale a destrucción, el film avanza al ritmo
frenético con el que el personaje de Teller golpea las baquetas
contra las piezas de su batería, hasta proclamarse a golpe limpio como una de las
experiencias cinametográficas más apasionadas del año.
Por
su parte parte, la percusión que resuena entre los camerinos de
'Birdman' de Alejandro González Iñarritu lo hace con la
cadencia mortecina de unos palillos mecidos bajo el ritmo de su
propio peso. Controla la técnica asimilada durante años, pero no
puede evitar disimular cierto signo de agotamiento. Una fatiga
acumulada a la que rechaza con la obstinación de aquel que lucha
contra una parte intrínseca de si mismo.
Es un
cuento crepuscular ambientado en un laberinto de pasillos tras el
muro de la escena, y cuya única puerta de salida da un callejón que se
pierde entre las brumas del olvido. El último acto de rebeldía de
un artista que se aproxima al ocaso de sus días, y que está
determinado a volver a brillar antes de entrar dócilmente en
la buena noche. El Riggan Thomson de Michael Keaton es un
caballo viejo, anacrónico y oxidado, en el que ni siquiera una
desvencijada montura de sus días de gloria es capaz de cubrir las
cicatrices acumuladas tras una vida de tropiezos.
Ya
sea con la música en 'Whiplash' o 'Birdman' y el estrellato de la
actuación, ambos films usan el escenario como platea para la
catarsis personal. El alarido gutural del joven reclamando su lugar
en el mundo, frente al proto-anciano que rechaza asumir el suyo. En
ambas, las bambalinas juegan el papel del equipaje que llevamos con
nosotros. Padres, hijos, esposas, amantes, enemigos... Todas las
pasiones, rencillas, lamentos y frustraciones que dan forma al hombre
que se interna ante el jurado del público, y que nos acompañan al
plantar cara a la batalla de nuestras vidas.
Ilustración: Melissa Dow para Eleven PDX
Oscar vs Oscar: Demócratas contra republicanos
Lanzar
este post sin que de la impresión de que me he inspirado en lo
escrito por el compañero Conrado Martín y su 'Birdhood' para Making
Of E-Zine va a ser difícil. Pero el caso, es que entre las nominadas
a los Oscars de año se pueden establecer paralelismos que muchas
veces van más allá del aspecto meramente cinematográfico. El cine
como plataforma ideológica para las masas, y que este año tiene su
máximo exponente en el cara a cara entre 'Boyhood' y 'El
Francotirador'.
Ambas
ambientadas en Texas, y ambas ofreciendo un reflejo muy diferente de
la América de la última década, el mero hecho de que en más de
una ocasión se haya hecho referencia a 'Boyhood' de Richard
Linklater como la película favorita de Barack Obama da un
indicio de por donde van los tiros. Reivindicación de la vida
despreocupada, de la familia disfuncional, las pequeñas cosas
cotidianas y la búsqueda personal, cualquier tipo de sutileza salta
por la ventana desde el primer encuentro familiar en el que Ethan
Hawke le da una valiosa lección a sus hijos: Hagáis lo que
hagáis, nunca votéis por George Bush.
La
viva imagen del padre guay, enrollado, cariñoso con sus hijos y con
gustos musicales molones, y se nos presenta haciendo campaña activa
a favor de Obama dentro del que tradicionalmente ha sido el corazón
del partido Republicano de Bush y compañía. ¿Cómo no va a ser la
película favorita del actual presidente de los Estados Unidos? Se
estrena en las puertas de las elecciones y votamos a Obama hasta en
España.
Pero
como todo ying tiene su yang, enfrente encontramos 'El
Francotirador' de Clint Eastwood. Una nominada a mejor película
en los Oscars que se celebran esta noche que parece resultarle
incómoda incluso a su propio director, y en la que al lado crítico
termina temblándole las rodillas frente a la vanagloria del hombre
al servicio del estado con banderas ondeantes y alto sabor
patriótico. No es que vayamos a culpar a Eastwood a estas alturas,
porque supongo que será difícil no mostrar compasión por esos
muchachos que sacrifican su humanidad para defender el modo de vida
de su país. Sobretodo teniendo encima a la esposa del tipo en que se
basa tu película diciéndote lo qué sería bueno o no que vieran sushijos en el cine.
El
resultado es un biopic de un letal brazo del sistema que poco tiene
que envidiarle al Fredrik Zoller de 'Malditos Bastardos' que
peca de cómodo y amable, y que probablemente se habrá convertido en
la referencia de los americanos más conservadores, con su exaltación
de la familia convencional, esa esposa que aguarda castamente el
regreso de su marido, los valores del todo por la patria y un final
de los que te hacen arquear la ceja si te pilla fuera o todo
aquello te suena extraño. Sobre todo teniendo en cuenta que a pesar de que su evidente retrato de la deshumanización del hombre a manos de la maquinaria bélica y que para alguien con dos dedos de frente debería estar claro que está al borde de la
reivindicación heroica de un perfecto psicópata, cualquier tipo de crítica contra la cinta de Eastwood ha sido recibida entre la ira y el desprecio.
Ambas
se verán las caras esta noche en un duelo en el que 'Boyhood' tiene
todas las papeletas de resultar ganadora en varias de las categorías
a las que opta, mientras 'El Francotirador' seguramente quede como un
apéndice a pie de página para que la América de las botas de
cowboy, los rodeos y el alístate en la marina sepa que la Academia
no se olvida de ellos. O porque no, como campaña de reclutamiento
anual para recordar a todos esos muchachos que su país les necesita, en medio de una fiesta del cine en el que la política, nunca queda en segundo plano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





