domingo, 8 de febrero de 2015

La conspiración de las Coño Series


Hay una suerte de miedo arraigado en lo más profundo del fandom, por el que parece mirarse con recelo la cada vez más visible presencia de mujeres dentro del cómic. Los tiempos de los superhéroes como campo de nabos en los que enviaban a la Mujer Invisible a fregar mientras Ms. Marvel meneaba las nalgas continúan perdiéndose en la lejanía, y actualmente hay tantas mujeres leyendo, escribiendo, dibujando y protagonizando cómics como llevaba sin haberlo desde hace mucho tiempo. 

Algo digno de celebrar, pero que a ojos de muchos aficionados de toda la vida, continúa contemplándose como una amenaza. El “Solo chicos” de Alfalfa y su pandilla, para el que la intrusión femenina se interpretarse como el fin de toda la diversión. Una horda de femizonas falocidas dispuestas a caer sobre nosotros con la intención de exterminar nuestro último reducto de masculinidad. 


Solo así se entiende que cada vez una superheroina cambia su uniforme por algo que no suponga ir con todo al aire, se otorgue más presencia a las mujeres o pretenda corregirse el más que evidente sexismo que arrastra al cómic, aparezcan voces de rechazo bajo la siempre socorrida bandera de la “esencia”, como justificación para multitud de referencias despectivas de dudoso gusto. 
 
Tampoco es cuestión de estigmatizar a los que se dejen llevar por tales prácticas ni organizar partidas de linchamiento digitales contra ellos, puesto que probablemente no sea más que consecuencia de miedo al cambio que suele imperar entre los lectores de superhéroes. Y cuando la gente tiene miedo, muchas veces recurre como mecanismo de defensa -ya sea de forma consciente o inconsciente- a las armas más sucias que tienen a mano. Aquí el problema es el arma en si misma. Un cacao en torno a las cuestiones de género todavía fuertemente arraigado, y del que debemos ser conscientes para combatir el sexismo del cómic debidamente.

Teniendo esto en mente, las “Coño Series” como esta 'A-Force' que acaba de presentar Marvel no tendría que verse como algo a temer o rechazar, sino el fruto de un cambio necesario que ya estaba tardando en llegar. Y el hecho de que exista un cómic con el que Marvel pretenda reivindicar a sus personajes femeninos, no debería ser más sorprendente que el hecho de que exista un Día de la Mujer Trabajadora, protección del menor, los X-Men o cualquier plataforma real o ficticia que sirva para fortalecer la visibilidad de un colectivo que todavía se encuentre en una situación de desventaja frente a otro.

Y el hecho es que, realmente, a las superheroinas de Marvel Comics todavía les queda un largo camino que recorrer para tener la misma presencia que sus congéneres masculinos (a pesar de que actualmente publica más series con protagonistas femeninas que en ningún momento de su historia). El mero detalle de que dentro de los Illuminati no solo no haya ninguna mujer en representación de las grandes mentes del universo Marvel, sino que es imposible reparar en ningún personaje que pudiera encajar en dicho rol, es prueba más que palpable de que la editorial necesita reforzar estos personajes. Independientemente de si sale bien la jugada y consigue echar raíces como ocurrió con 'Aves de Presa' en DC Comics o acaba en aguas de borrajas como las 'Intrépidas Defensoras'. 

La editorial tiene un largo historial a sus espaldas potenciando a la mujer dentro del cómic de superhéroes, como atestiguan la Jean Grey de Chris Claremont, la Mujer Invisible de John Byrne, la Jessica Jones de Brian Michael Bendis o -recientemente- la Bruja Escarlata. Pero aun así, continúa teniendo problemas para que sus superheroinas se mantengan de forma estable en el mercado, algo que gracias a todas estas “Coño Series” está consiguiéndose solventar poco a poco. Y si encima el resultado son series protagonizadas por superheroínas como 'Hulka' de Charles Soule, 'La Capitana Marvel' de Kelly Sue DeConnick, 'La Viuda Negra' de Nathan Edmondson, la 'Ms Marvel' de G. Willow Wilson, 'Thor' de Jason Aaron o 'La Imbatible Chica Ardilla' de Ryan North, ¿a que viene tanto recelo? No solo son colecciones fantásticas absolutamente disfrutables para cualquier tipo de lector independientemente del género, edad, raza, condición o planeta de origen al que pertenezcan, sino que además están contribuyendo a crear un universo Marvel más equitativo. 

Así que perdámosle el miedo a todas estas Coño Series, Coño Colecciones, Coño Heroínas o cualquier otro equivalente del Coño que se viene esgrimiendo despectivamente contra ellas, y comencemos a celebrar su llegada. Luego ya el tiempo se encargará de decidir cuales son las buenas y cuales se limitan a aprovecharse de esta Era del Coño, de la que afortundamente estamos disfrutando. Mientras tanto, keep calm, coño. 




sábado, 7 de febrero de 2015

Looks de cine, Strawberry Fields en 'Quantum of Solace'



Unas botas de cuero marrón y una gabardina color caqui parcialmente arrugada. Es todo lo que vemos vestir sobre su piel de porcelana con cúspide naranja al personaje de Gemma Arterton en 'Quantum of Solace'. Bien podría ser su uniforme de protocolo como contacto de la embajada con James Bond, o que hubiera llegado corriendo al aeropuerto con sus botas de siete leguas tras trajinarse al inspector Clouseau. Entre lo chabacano y lo irresistiblemente chic. Entre exhibicionista creepy de callejón y lo desafiante de un imposible fetiche de cine de espías. Solo ella sabe lo que esconde debajo y actúa como si también lo ignorase. Un delicioso manjar de tarta de queso y frambuesas envuelto en papel de embalar. 

viernes, 6 de febrero de 2015

Se busca Simon Spurrier


La próxima semana se publica en Estados Unidos el último número de Simon Spurrier al frente del cuarto volumen de X-Force, con contenido extra de sentimientos encontrados. Por un lado, la alegría de tener su etapa completa y poder disfrutar del tirón de esta inyección de ideas arriesgadas y caracterizaciones directas al cuello, que es como mejor se disfruta. Por otro, la tristeza de saber que después de este número no hay nada. Nada anunciado que vuelva a unir los caminos de los personajes de Marvel Comics con uno de los guionistas más estimulantes de la actualidad. Uno que -como tantos otros escribas llegados de la islas- ha tenido como mayor pecado el juntarse con dibujantes “rarunos” y obligarnos a pensar (por no olvidar la desfachatez de pretender ofrecer algo diferente, ¡a quién se le ocurre!). Por ese obrón que fue aquel X-Men Legacy protagonizado por Legión y toda la diversión de esos X-Force, solo espero que Marts sepa valorar la categoría de culto que ha alcanzado con sus últimos trabajos, y que tenga un lugar destacado en su agenda para la próxima reestructuración mutante. Y si no, que el tiempo se ocupe de poner a este inglés loco en el lugar destacado que merece, antes de que pase a engrosas las listas de todos esos guionistas de cómic injustamente condenados al olvido.

Ultra Comics, campeón de Tierra-33


Aparte de ser una maravillosa aproximación a la historia de DC Comics, la guía de universos de The Multiversity es un canto de amor al cómic de superhéroes como pocos que se hayan hecho. Entre los incontables guiños y referencias al género atesorados en sus páginas uno de mis favoritos es el que el Morrison se marca a través de Ultra Comics, pieza clave dentro de su saga, al que se nos presenta como único metahumano de Tierra-33 (subrayar el número). Un mundo en el que los superhombres no existen más que creación de las mentes humanas, y que nos remite no solo a la breve andadura del escocés en The Authority, sino a una de las más fascinantes creaciones de la casa de las ideas.

jueves, 5 de febrero de 2015

Jonathan Hickman vs Marvel


A pesar del lastre que supuso quedar inconclusa, Ultimate Comics: The Ultimates es una de las obras más interesantes firmadas por Jonathan Hickman para Marvel Comics. Y en el centro de ella, Reed Richards, personaje al que en su versión Ultimate Hickman aprovechaba los acontecimientos de Enemy para convertir en una imparable fuerza de progreso que lo arrasaba todo, dando imagen a un nuevo futuro allá donde llegasen sus interminables dedos. Pieza clave en una compleja trama a nivel mundial narrada a ritmo del último minuto para el fin del mundo, la serie de Hickman dejaba patente la herencia del feroz aspecto social de Millar, así como del gusto acelerado por ir siempre en busca del siguiente paso de los Authority de Ellis. Y sin embargo, quedó en agua de borrajas cuando el guionista se vio seducido por una oferta más suculenta, dejándole a un desbordado Sam Humphries las riendas de un caballo de batalla desbocado que no podía controlar. 

Con la marcha de Hickman, el fuego que había inyectado a la colección se evaporó, dejando como resultado un universo Ultimate atemperado, en el que hasta el propio Richards volvió a ser condenado al rol pedestre del genio al servicio del sistema, con todas las neuras, complejos e inseguridades que acompañan al cargo. El nihilista supergenio -cuya obsesión por usar su intelecto para remodelar el mundo alcanzó niveles de terrorismo genocida-, enterrado bajo interminables capas de aplastante cotidianidad made in Bendis.

Esta versión mansa y servil del líder de los Cuatro Fantásticos que quedó tras su marcha es con la que nos lo presenta en su regreso al universo Ultimate, por medio de la trama de las incursiones en el número 41 de su etapa en Vengadores. Un universo Ultimate que al igual que Richards acepta la sumisión frente al universo cinematográfico, y su condición de sucedáneo venido a menos en lugar de la impredecible vanguardia con la que vivió sus mejores días. Guionista y personaje doblegados al clasicismo inocuo y fácilmente digerible del consumo de masas. 

Los cojones. Apenas hacen falta cuatro páginas para que Mr. Fantástico se libre de su piel de cordero y el guionista nos recalque la única gran verdad: Que son las cicatrices las que nos definen, y que una vez recibidas no hay vuelta atrás. De aquel Reed Richards adolescente de pijama azul que miraba el firmamento con una sonrisa de optimismo mientras hacía manitas con la Mujer Invisible solo queda la carcasa, siendo la marca fea y horrible que adorna su rostro todo lo que queda junto a todos los planes para demoler la anquilosada jaula del statu quo y dar forma a su precisa máquina universal. 


Porque como bien dice a través del propio personaje, cuando un hombre ha soñado con un milenio de evolución humana, ya no hay reconciliación posible con la vulgar rutina. Una declaración de intenciones en forma de sonora bofetada, con el que guionista e interprete se niegan a aceptar el yugo de lo fácil y accesible, y que si Marvel busca a alguien que escriba cómics de superhéroes que se limiten a amoldarse a los clichés y lugares comunes de siempre habrían contratado a otro. Las miras de Hickman van mucho más lejos. Tan lejos como nos sugería aquellos primeros números de la mini-serie Reinado Oscuro: Cuatro Fantásticos, y que ahora -tras tanto tiempo- al fin de consuma en este número.

Effigy #1, de Tim Seeley y Marley Zarcone



Desengañate: El cómic indie no es el vergel de mieles sin fin que te prometieron. Algo que terminas aprendiendo a base de palos y decepciones, y que en mi caso me hizo desconfiar de todas esas obras que bajo un sello de calidad, se limitan a tirar de fórmula y producción a granel. En lo que a Vertigo respecta, los años me han hecho acuñar un especial desagrado por las obras que se limitan a navegar sobre seguro bajo la estela de otras series de éxito, y repetir tópicos como la mezcla entre realidad y ficción, perversión desmitificadora del imaginario popular, señoras mayores que confunden cotidianidad con recitar las últimas perversiones del sex shop más elitista de la ciudad y viejos que imparten magia tántrica a golpe de tranca. Protagonizado por una estrella juvenil caída en desgracia que se ve envuelta en una serie de crímenes que -oh, sorpresa- están relacionados con el programa que la lanzó a la fama, el primer número del Effigy de Tim Seeley lo tiene todo, suponiendo una seria decepción respecto a otros trabajos recientes del guionista de Grayson. Una suerte de True Detective protagonizado por Xuxa, y que transmite una fuerte sensación de cómic Vertigo de manual a medio cocer.

jueves, 15 de enero de 2015

Letras en tinta negra sobre un fondo blanco. Volver a construir la casa de los cimientos para poner en orden el desván y recuperar la claridad de las vistas. Segundo intento. La duda está en cuando tiempo conseguir mantenerme enfocado.