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jueves, 2 de abril de 2015

Batman, el peor detective del mundo


Antes de nada, avisar que esta entrada contiene SPOILERS del último número de 'Batman Eternal'. Dicho esto, entremos en materia: Uno de los mejores hallazgos de Scott Snyder dentro de su etapa al frente del murciélago fue la inclusión de la Corte de los Búhos. Una suerte de logia formada por la élite de las familias más ricas y poderosas de Gotham City, quienes han estado gobernando en secreto el destino de sus habitantes desde la fundación de la ciudad.

Quizás pueda resultar un tanto pillado por los pelos que una organización con este perfil pueda haber estado operando durante tantos años sin chocar nunca con Batman. Sin embargo, la idea de un Leviathan lejano y esquivo cuya búsqueda se remonta hasta los más tortuosos momentos de la infancia de Bruce Wayne es suficientemente sugerente por si misma. Una vuelta de tuerca siniestra a todo lo que representa Batman, como una herida abierta que ha revoloteado perennemente sobre la cabeza del caballero oscuro.

El resultado fue una intensa trama en la que Batman se veía atormentado por la idea de que el hombre del saco con el que se pasó obsesionado buena parte de su infancia pudiera ser real, buscando de forma infructuosa su paradero mientras flirteaba con la locura. Y aunque al final la historia se le fue de las manos, Snyder puede colgarse la medalla de haber realizado la que tal vez sea la mejor aportación a la galería de villanos de Batman desde Silencio (una aportación que además está fuertemente arraigada en la mitología de Batman y su versión de Tierra-3). 


De esta forma, llegamos al final de 'Batman Eternal', donde entre diferentes acercamientos a diferentes facciones de rivales del Caballero Oscuro, aparece la citada Corte de los Búhos, por medio de un flashback en el que aparece su base de operaciones. Una mansión. Con dos enormes búhos grabados en sus portones. Y cuatro enormes estatuas de búhos tan grandes como el Puppy del museo Guggenheim adornando su fachada. Que entiendo que todos tenemos malas rachas, pero ¿de verdad son estos los tipos que casi te hacen volverte loco mientras buscabas su escondrijo, Batman?

miércoles, 11 de marzo de 2015

La coherencia del nuevo Batman


Tras tanto tiempo viendo como un misterioso enmascarado mantiene a raya a los criminales sin más herramienta que el miedo en forma de disfraz de murciélago, era de esperar que las autoridades de Gotham acabasen tomando nota y viendo que tenían sobre la comisaría de la ciudad el botón de encendido de una idea con potencial. Industrias Wayne abrió la veda cuando decidió implicarse con Batman Incorporated, y solo era cuestión que el departamento de policía dar validez a su propio Caballero Oscuro. Un implacable brazo del sistema en contraposición al esquivo y contestatario Batman original, excesivamente severo con los proyectos creativos de la clase alta de la ciudad, e indulgente con la muchedumbre holgazana que medra en las caches.

Presentado con el estruendo mediático esperado de toda reinvención radical de un personaje clásico que se precie, el nuevo Batman no solo luce una aparatosa armadura con orejas puntiagudas y pistolón a juego, sino que también puede apreciarse en su exoesqueleto los colores identificativos de la policía y las luces roja y azul a juego. Rasgos que junto a sus aires de RoboCop anabolizado o Juez Dredd mecánico, hacen pensar que quizás Scott Snyder está planeando dar una vuelta de tortilla al 'Knightfall', que bien usado podría servirle para dinamitar la imagen del Batman reaccionario del Frank Miller 2.0 y la patada en la boca.

Una mirada perversa al justiciero de la capa como protector del orden establecido, como imagen de una nueva Gotham en el que uno a uno se han ido eliminando todos lazos con el murciélago, volviéndola a dejar en manos de los que han comido bien. Este ya no parece el Batman que les amargaría la cena irrumpiendo en mitad de la noche en sus áticos, sino uno manufacturado para amedrentar al hombre de a pie, y permitir que sus amos puedan seguir explotándolo. 

 
Por imágenes en las que aparece apuntando con su arma a la Batgirl hipster de Cameron Stewart -por el más que probable delito de ser joven y pizpireta-, la lógica dicta que este nuevo Batman llega con la misma intención de ocupar el lugar de nuestro Hombre Murciélago de toda la vida, como el Superior Spider-Man de Slott lo hizo con el Peter Parker original. Ahora la cuestión es si asomara en esta nueva etapa del Batman de Snyder y Capullo algo del vitriolo corrosivo del Verhoeven al que parecen apelar. Con este monstruoso vigilante mecanizado cuyas proporciones se antojan exageradas hasta el histrionismo ya parecen tener medio camino hecho. Que sepan aprovecharlo es una materia que todavía está por evaluar.

jueves, 5 de marzo de 2015

La Cosa del Pantano de Charles Soule tiene que acabar


Habla Simon Spurrier en uno de sus discursos más reiterados de la necesidad de un final para trascender. Para que importe. Esto no implica acabar de cualquier manera, sino con el lazo de papel de regalo que nos hace contemplar satisfechos el presente que tenemos ante nuestros ojos. Ese choque de emociones en el que el regocijo extasiado de un buen cierre y la amarga implicación del adiós conviven en forma de punto final.

A falta de leer sus trabajos para el mercado independiente, 'La Cosa del Pantano' de Charles Soule es lo mejor que ha hecho el abogado / guionista dentro del marco de los superhéroes (si se me permite la licencia), y todo apunta a que duramente muchos años va a continuar siendo así. Lo ha sido gracias a saber entender la herencia del personaje -tanto en su origen, como en la línea Vertigo y su posterior reinvención con Scott Snyder-, con una trama que a pesar de cierto déjà vu al Green Lantern de Geoff Johns, ha sabido llevar por los derroteros y tono adecuado.

Veintitrés números y tres especiales en los que el guionista de 'Hulka' y 'Letter 44' ha construido un complejo juego de poder entre entidades chamánicas de naturaleza mitológica, más próxima a una suerte de superproducción de fantasía contemporánea que a lo habitual en el género pijamero. Perfectamente acompañado por un Jesús Saiz que siempre ha estado ahí para asistirle -cuando no ha necesitado la colaboración del también fantástico Javier Piña-, La Cosa del pantano de Charles Soule termina de la única forma que podría hacerlo. A lo grande.

Con toda la épica de una titanomaquía 2.0, misticismo introspectivo, confluencia de las semillas plantadas a lo largo de la colección y las adecuadas dosis de vitriólico humor negro para añadir su pizca de picante, Swamp Thing #40 es el broche perfecto para una de las mejores series de este último lustro. Y como ocurre con todas las grandes etapas, será imposible no echarla de menos y tener cierta incertidumbre por lo que pasará con el personaje tras la Convergencia de DC. Pero ya lo dice el saber popular. Todo lo bueno se acaba, y es la única forma en la que podemos apreciarlo como de verdad merece.

Y si queréis algo más de información con spoilers, Bleeding Cool la ofrece por aquí.