Es algo natural, en
cualquier forma de ficción, hacer una serie de conceciones a la
suspensión de la incredulidad con las que sumergirnos en la
historia. Estas pueden tener como intención desde favorecer la
fluidez narrativa hasta potenciar sentimientos generados en el
lector. Razón por la que aceptamos cúmulos de casualidades al
límite de la lógica, que los protagonistas siempre encuentren
aparcamiento a la primera o que los buenos siempre ganen, en lo que
respecta al vestuario podría escribirse mucho sobre los atuendos
imposibles que desafían lo práctico.
