Una
de las consecuencias asociadas a la consagración de Masacre
como icono Marvel, ha sido crear un nicho para la vertiente más
satírica y disparata de la editorial. Ya no es solo que el propio
Wade Wilson haya continuado evolucionando desde las gracietas más
básicas de sus primeros días hasta el más estimulante y complejo
enfoque actual -con varias cabeceras a su nombre-, sino que ha
permitido una mayor difusión de colecciones y personajes moviéndose
dentro de lo que podríamos considerar el estilo Deapool.
