martes, 10 de marzo de 2015

Ei8th #1, de Rafael Alburquerque y Mike Johnson


Pillas uno de esos nuevos cómics de Image de los que tan bien hablan en la mayoría de las reseñas que has leído. Solo sabes que guioniza Rafael Alburquerque y que tiene una portada chula, por la que parece intuirse que se trata de un cómic de ciencia ficción. Lo abres, te ves asaltado por naves estrelladas, pilotos amnésicos, recuerdos fragmentados de un amor perdido, un reloj como única herramienta de comunicación y tatuajes que podría ser un “8” o el símbolo de infinito. Es la mitad de la nada en un desierto que por la geografía podría corresponder al suroeste norteamericano, Australia o el Gobi. Un páramo solitario en el que de repente aparecen peligrosos salvajes tribales a a medio camino entre 'Mad Max', 'The Warriors' y 'Tank Girl' y -sobre todo- dinosaurios. Muchos dinosaurios, junto a una especie de código de colores que señala en qué lugar está teniendo cada parte de la historia. ¿Qué de que va 'Ei8th' de Rafael Alburquerque y Mike Johnson? No tengo la menor idea.

¿Significa eso que no mola? Vuelve a leer las líneas anteriores y repara en las partes en las que hablaba de viajeros aeroespaciales extraviados, misiones secretas, sociedades neoprimitivas de estética rave y reptiles antediluvianos. Milagro será si dentro de unos meses no estamos hablando de otra lectura obligatoria. 


lunes, 9 de marzo de 2015

Descender #1, de Jeff Lemire y Dustin Nguyen


Cuando afirmamos que las máquinas supondrán el fin de la humanidad, solemos pronunciarlo como si fuera una amenaza en lugar de una promesa de esperanza. Esperanza por un futuro en el que el ser humano no es el techo de la evolución del pensamiento consciente, y en el que tendremos la oportunidad de expandirnos en la búsqueda de nuevas fronteras, a través de nuestros hijos sintéticos. Sin embargo, en lugar de actuar como padres orgullosos, miramos al imparable avance de la tecnología como ancianos recelosos que temen volverse obsoletos. No nos culpéis. Toda transición conlleva conflicto, y en este caso sabemos que tenemos las de perder.

Con un cocktail de referencias que va desde el 'Astro Boy' de Osamu Tezuka hasta la ciencia ficción de Philip K. Dick, pasando por Jack Kirby, 'El Quinto Elemento' y la segunda encarnación de 'Battlestar Galactica', Jeff Lemire y Dustin Nguyen dan forma en 'Descender' a un futuro en el que la prosperidad de la civilización humana se ha venido abajo, por un ataque de origen desconocido. Desde las ruinas de nuestro mundo comenzará a brotar la esperanza de un nuevo mundo, en una epopeya de tierra baldía, en la que el guionista apela al clásico de la mirada inocente de un niño frente a la monstruosidad del cataclismo. 


Tanteando varias cuestiones éticas sobre nuestro presente y porvenir, mientras nos ofrece los primeros retazos de un complejo mapa interestelar, los lápices de Dustin Nguyen otorgan una deliciosa y espectacular elegancia a este futuro hipertecnológico noir. Plenamente cinematográfico, no es de extrañar que Hollywood no haya tardado en hacerse con los derechos de la que promete ser una de las grandes promesas de Image Comics para este presente 2015. O al menos, si es que la evolución no nos deja por el camino. 


La identidad de Rabum Alal


Desde que los cielos de Wakanda se tiñeron de rojo en el primer número del actual volumen de Nuevos Vengadores, muchas preguntas han sobrevolado a la etapa de Jonathan Hickman. De entre todas ellas, pocas resuenan tanto como quién se esconde tras la identidad de Rabum Alal, el gran destructor de mundos responsable del cataclísmico efecto dominó que está acabando una a una con todos los planos del multiverso. Idolatrado por la hermandad de los Cisnes Negros, todo lo que hemos visto de esta monstruosa entidad del fin del mundo son sus interminables proyecciones arrasando universos enteros junto al sistema de Superflujo de los Constructores, y la enigmática figura encapuchada que aparece junto a varias contrapartidas de Cisne Negro en la portada de 'New Avengers' #31.

En las puertas de la nueva 'Secret Wars' y con varias de las incógnitas de la etapa del guionista de 'The Manhattan Projects' ya resueltas, todo apunta a que esta semana al fin conoceremos la identidad del misterioso mal detrás de las incursiones que están destruyendo el multiverso Marvel. Avisando que las siguientes líneas pueden contener SPOILERS para los que sigáis 'El Tiempo Se Acaba' en su edición española, traslado a este post una teoría personal desarrollada a través de varias conversaciones con otros aficionados al medio con cuatro hipótesis sobre la identidad de Rabum Alal, la pavorosa amenaza que ha dado lugar a la crisis de Tierras infinitas a las que se aproxima el universo Marvel. Escritas en fuente blanca, para ver los nombres solo tenéis que selecionar el texto:

1. Nick Furia Sr.: Desaparecido desde que lo dimos por perdido en la saga evento cuyo nombre prefiero no recordar, esta teoría surgió de una conversación casual a costa de las similitudes entre el personaje que aparece en la portada de 'New Avengers' #31 y la última aparición de Furia. Siendo posible, al tener a su alcance el arsenal de los Vigilantes, es también la más disparatada teniendo en cuenta que se aleja de la forma de trabajar de Hickman, y lo poco solido que resultaría que un superespía estuviera detrás de todo. Descartado. 
2. El Todopoderoso de la Secret Wars II: Tras revelar a los Reyes de Marfil como la raza de los Todopoderosos, otra posibilidad es que se tratase de la forma anómala responsable de las Secret Wars originales, quien además aparece en una de las portadas de anteriores números. Es posible, porque conforme nos acercamos a la saga final de Hickman queda claro que todo gira en torno a la mitología clásica de las Secret Wars, pero tampoco demasiado probable dada la redundancia que supondría.
3. Victor Von Doom: Cuando hablamos de Secret Wars, solo hay dos polos posibles: El Todopoderoso o él. Su propio nombre es el fin hecho carne, y si alguien tiene que arrastrar al universo Marvel a la condenación, nadie mejor que el más ilustre de todos sus villanos. Su figura también encaja con la que aparece en la portada, y si bien le hecho de que a lo largo de la saga lo hayamos visto maquinando en Latveria, no debemos olvidar que hablamos de un plano en el que conceptos como el tiempo y el espacio dejan de tener sentido, por lo que no sería extraño que el viaje en el que ha embarcado el eterno villano del universo Marvel se consumase con su ascensión para convertirse en Rabum Alal.
4. Un personaje nuevo: La anterior teoría bebe también de la inclusión del número #611 de los Cuatro Fantásticos en el tomo que servirá de preludio a la Secret Wars. Número que no solo es el último de la etapa de Jonathan Hickman con la primera familia, sino que nos presenta como Muerte -perdido en los espacios del multiverso- usa el poder de dos Gaunteletes de Infinito para crear un universo a su imagen, dividido por las leyes de la ciencia y las leyes de la magia. Revelándose contra su propio creador, durante dicho número se habla de que Muerte ha creado algo “nuevo”, algo “incontrolable y apocalíptico”. ¿Se refiere el narrador al propio universo o hay algo concreto que Victor ha creado accidentalmente dentro de dicho universo? ¿Es Rabum Alal una creación de Von Muerte?
A falta de media docena de números para sumergirnos en el acto final de la macro-saga de Jonathan Hickman en el universo Marvel, poco queda para que las preguntas sean respuestas, probablemente para ser sustituidas por nuevas incógnitas. Se revele como alguno de mis candidatos posibles o como otra entidad completamente diferente, lo que si que podemos dar por sentado es que se nos vienen encima unos meses muy movidos para los seguidores de la casa de las ideas.

domingo, 8 de marzo de 2015

Spider-Woman #5, de Dennis Hopeless y Javier Rodríguez


Es todo un reto volver a empezar de cero. El desamparo solitario de la página en blanco, y el desafío que supone construir algo por ti mismo desde la nada. Una situación tan estimulante como intimidatoria, a la que cuesta acostumbrarse cuando has pasado demasiado tiempo como animal de equipo. Son tantas las costumbres aprendidas y las comodidades de ser un engranaje más, que lo fácil es buscar una plaza de pasajero y simplemente dejarse llevar. Pero aunque formar parte algo más grande tiene sus encantos, no es incompatible con mantener una parcela personal a la que regresar cada vez que necesites recordarte porqué haces lo que haces.

Podría estar hablando del quinto número de la nueva serie de 'Spider-Woman', como podría hablar de mi mismo cuando decidí crear Líneas Cinéticas para dar cabida a todo aquello que por temática o porque ya hay otros compañeros encargados de ello, no tendría sentido en Cultture o Zona Negativa. Una situación no muy diferente a la que vive Jessica Drew, en un cómic que supone el comienzo de una nueva etapa, tras el prólogo ligado a Spider Verse que fueron las primeras cuatro entregas.

Lejos de la lucha por la supervivencias frente a eventos de extinción masiva, de las redes pan-dimensionales de hombres araña, las invasiones alienígenas y los intrincados planes de SHIELD, Dennis Hopeless devuelve a Spider Woman a las calles, para plantar cara al crimen en su forma más básica. La de una víctima atemorizada en mitad de un callejón y su torvo asaltante.

Estrenando modelo para la ocasión, con un diseño a lo Asami muy acorde con el nuevo entorno, Spider-Woman vuelve a Nueva York, sin más intención que la de ser una heroína y ayudar a todo aquel que lo necesite. Sin embargo, el tiempo no pasa en balde, y Jessica no tardará en darse cuenta no solo de que sus habilidades y criterio están bastante oxidadas, sino que el escenario actual es mucho más complejo que en el que se labró una reputación como superheroína.

 
Desde la actitud la policía frente a unos vigilantes que ya no son enmascarados anónimos -sino individuos con nombre y apellido- hasta el imparable avance de las redes sociales en contraste con los renqueantes últimos baluartes de la prensa escrita, Dennis Hopeless nos ofrece una versión actualizada del marco clásico del superhéroe, en el que abundan los dinosaurios que resisten como pueden al imparable avance del tiempo. Dinosaurios como la propia Jessica Drew, que con optimismo kamikaze y cierto punto de cinismo trata de reencontrarse consigo misma en un mundo que ya no existe, y el que abundando las bromas a costa de su culo-traje.

Siendo además providencial haber leído este cómic de Spider Woman el Día Internacional de la Mujer, el guionista de 'Lovestruck' y 'Vengadores Arena' da una importante visibilidad a las habitantes femeninas del universo Marvel, ya sea por la propia protagonista y las figurantes con las que se encuentra en su camino, como por una acertadísima trama que aborda los avatares a los que se enfrentan todas esas mujeres anónimas del universo Marvel que hay más allá de las habituales peleas entre enmascarados.


Pero si alguien consigue que Spider-Woman termine de brillar como merece, es el dibujante Javier Rodríguez. Que si bien con su paso por la mini-serie de 'El Duende' había dejado muy claro que estábamos ante otro de los grandes talento españoles dentro del mercado americano, consigue hacerse con Jessica Drew desde la primera página, con un estilo a medio camino entre Chris Samnee, Daniel Acuña y Jamie McKelvie. Pasar del estatismo de Greg Land al brío narrativo de Rodriguez, con sus sugerentes composiciones de página, sus juegos de color y personajes llenos de vida despeja cualquier duda que se pudiera tener sobre esta serie.

Y es que entre 'Silk', 'Spider-Gwen' y ahora esta nueva dirección de 'Spider-Woman', la franquicia arácnida parece empeñada en ponérnoslo difícil a la hora de decidir cual es nuestra mujer araña favorita. Tan enaltecedoras como diferentes entre sí, Spider-Man puede tener las llaves del reino, pero son ellas las que hacen que la parcela del Hombre Araña sea una de las franquicias más interesantes de la actualidad.

Un nuevo Green Lantern


Hubo un tiempo en el que ser el portador del anillo esmeralda equivalía a adentrarse en la oscuridad del espacio, para iluminar con fulgor verde los rincones más lejanos del cosmos. Sin embargo, la mitología de Green Lantern creció y creció, llegando al punto de verse aplastada por su propio universo. Atrapado en el laberinto de pasillos del terreno conocido, la burocracia de despachos, formularios y cursos de prevención de riesgos laborales con los que Hal Jordan tenía que lidiar para pilotar su caza en Ferris Aircraft, no era muy diferentes a los trámites de Guardianes confabuladores, rondas de patrulla galáctica y misiones de pacificación estelar en su lista de tareas programadas en Oa.

También tuvo su lado bueno, ya que pudimos disfrutar posando los pies en la tierra por medio de uno de los Lanterns más humanos gracias al combo Rayner y Winnick o de toda la épica del entramado de entidades de color construido por Geoff Johns y sucesores. Buenos tiempos, aun con sus más y sus menos. Sin embargo, tarde o temprano llega el momento en el que las viejas fórmulas se agotan, y hay que buscar nuevos horizontes que muchas veces conllevan volver a los orígenes. Reducir el concepto a su idea básica, y comenzar a trabajar a partir de ahí.

En las puertas de la 'Convergencia' de DC Comics y el lanzamiento de lo que podría considerarse la “Fase 2” de los Nuevos 52, el 'Green Lantern' de Robert Venditti y Billy Tan ha alcanzado ese punto de inflexión con el que dar carpetazo al enfoque y temáticas que han ocupado la franquicia de Linterna Verde durante estos últimos años, para dar inicio a una nueva era que parece querer apelar a unas raíces más simples en los orígenes del personaje. Unas raíces marcadas por la ciencia ficción espacial y el afán explorador, que de nuevo tendrán a Venditti y Tan como arquitectos. Quien sabe si entre ambos conseguirán que volvamos a sentir asombro ante la imagen del hombre surcando el vacío, sin más compañía que el de un foco de perpetua luz verde.

sábado, 7 de marzo de 2015

All-New Hawkeye #1, de Jeff Lemire y Ramón Pérez


Aterrizar en una colección tras una de las mejores etapas de su historia es un arma de doble filo. Por un lado cuentas con el respaldo del núcleo de seguidores cosechado por tu predecesor. En la otra cara de la moneda, decir que las expectativas serán muy altas y que van a mirar tu trabajo con lupa apenas cubre el castigo al que vas a recibir. Pero si encima hablamos de la etapa que mejor ha sabido definir a Ojo de Halcón en cincuenta años de historia, la pregunta que inevitablemente surge si formas parte del equipo creativo que se enfrenta al reto de venir después es “¿y ahora que hago yo?”

En respuesta a esta pregunta, el primer número del 'All-New Hawkeye' de Jeff Lemire y Ramón Pérez apuesta por una estructura en dos tiempos, en la que dos tramas ambientadas en diferentes momentos de la vida del protagonista avanzan en paralelo. En la situada en el presente, el guionista de 'Green Arrow' se muestra continuista a lo hecho por Fraction y Aja, con la dupla formada por Clint Barton y Katie Bishop en pleno asalto a una base de Hydra.

Lemire mantiene esa química a medio camino entre 'La Dama y el Vagabundo' y Emma Peel y John Steed que los había hecho brillar, en la línea a lo visto en la saga de Madripoor. Con un enfoque más superheroíco en el que ni siquiera faltan los uniformes para repartir leña -en su versión más sport, eso sí-, hasta el dibujo de Ramón Pérez se presenta como una variante de líneas gruesas y tendiendo a clásica del trazo y los encuadres de David Aja (con ese estilo a lo 'The Venture Bros' del dibujante de 'Cuento de Arena').

Es en la parte que se desarrolla en la infancia del arquero donde el nuevo equipo creativo realiza su principal adición, y si bien es verdad que en la anterior etapa también abordaron el pasado de Ojo de Halcón, Lemire acierta de pleno al saber entender la naturaleza del personaje como icono plenamente americano.


La sombra de la literatura de Mark Twain se deja notar en un pasaje en el que los todavía jóvenes hermanos Barton se presentan como una suerte de Huckelberry Finn y Tom Sawyer que van de casa de acogida en casa de acogida, en medio de un paisaje rural en contacto con la naturaleza y la austeridad económica.

El estilo de Pérez en este tramo cambia por completo, abandonando la tinta de la línea argumental ubicada en el presente, para apostar por una simulación de acuarela que rompe con el estilo de narración clásico del cómic y se decanta por la estructura del cuento ilustrado clásico. Siendo vital la contribución del colorista Ian Herring para potenciar el contraste entre ambas tramas, presente y pasado se entremezclan en un juego de espejos que hace que -artísticamente- el arranque de esta nueva etapa poco tenga que envidiar a la anterior.


Ahora faltaría saber por donde discurrirá la historia, ya que más allá de ver a los protagonistas en acción, el número ofrece más preguntas que respuestas. De momento, todo apunta a que el recuerdo del pasado será una constante a lo largo de este arco inicial de cinco números, y que el guionista de 'Trillium' y 'Sweet Tooth' tratará de poner en orden la biografía de Ojo de Halcón, mientras lo encamina por rumbos que todavía es pronto para precisar.

viernes, 6 de marzo de 2015

Guardians Team-Up #1, de Brian Michael Bendis y Arthur Adams


¿Cual es el secreto de la fórmula de Bendis? Odiado y temido por un público al que ha jurado entretener, algo debe de haber en sus 'Guardianes de la Galaxia' cuando a pesar de los detractores, es una de las series mas vendidas del momento y favorita de muchos. Nacida con la fórmula del disparo la primera piedra y luego que siga otro, 'Guardians Team-Up' es el título sacacuartos de la franquicia cósmica marvelita, en la línea de lo que se viene haciendo en otras franquicias desde tiempos del 'Lobezno Salvaje', 'Vengadores, ¡Reunidos!', 'Batman: Clasificado', 'X-Men Unlimited' e inserte etcéteras hasta llegar al 'Spider-Man Team-Up' de los setenta. 

Para muchos la mera naturaleza explotativa de la serie probablemente sea suficiente para condenarla, mientras que para otros, la excusa perfecta para una ración extra de su supergrupo favorito. Lejos de estos dos polos, la primera entrega de esta saga de dos números que firma Bendis antes de huir con la pasta deja bastante claras las virtudes y demonios de su etapa con Star Lord y compañía.

 Estos Guardianes son un desastre, pero un desastre divertido

Los Guardianes de la Galaxia se ven acosados por un misterioso enemigo, y acaban en la Tierra para toparse con los Vengadores. Tan simple como eso en un cómic con sabor a tebeo de antes, en el que todo planteamiento es una excusa para el repertorio de diálogos efervescentes del guionista, mientras se sucede el festival de mamporros dibujado por Arthur Adams. Pero el caso es que aun con toda su sencillez el cómic resulta endiabladamente ameno, entre bocadillos literales interrumpidos o un cara a cara entre Mapache Cohete y Spider Woman en el que al fin se dicen ciertas verdades que ya tardaban en proclamarse. 

Optando por los segunda fila de Jonathan Hickman con todos sus Hyperion, Bala de Cañón, Mancha Solar y compañía -encabezados por un pletórico Ojo de Halcón-, da igual que el lector no familiarizado no tenga la idea de quienes son esos extraños Vengadores que ocupan el lugar de Iron Man o Hulk. Su interacción con los guardianes es tan ágil y divertida, que su lectura es tan acogedora como caer en una fiesta en la no conoces a nadie, pero todo el mundo sigue el juego a tus comentarios y la química surge en el instante.

 Estos no son los Vengadores de tu Joss Whedon

Antítesis de Hickman y sus macroplanes milimétricamente planificados, 'Guardians Team-Up' supone una nueva exaltación de lo inmediato por parte de Bendis. De la espontaneidad. Del cómic como vehículo de diversión pasajera que leer en la consulta del dentistas o mientras viajas en metro. Sin complicaciones ni más enredos. Simplemente un puñado de tipos con trajes pintorescos pegándose con otros, y un dibujo de Arthur Adams que manteniene parte de su encanto a pesar de estar tan a medio gas que que en el siguiente número ni siquiera está. 

Para los que ya estamos curtidos en mil batallas probablemente sepa a poco a esta alturas de la película. Para los que aun mantengan la habilidad de disfrutar con lo sencillo, nadie maneja la épica del chapurreo de lo instantáneo como Bendis y sus Guardianes.