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lunes, 17 de octubre de 2016

La identidad del nuevo Chacal de la Conspiración Clon


La pasada semana se estrenó en Estados Unidos La Conspiración Clon, una nueva saga del Asombroso Spider-Man con la que Dan Slott se dispone a cerrar una trama que ha estado desarrollando durante un largo tiempo, en la que un misterioso villano se ha dedicado a aglutinar a algunos de los más letales enemigos del Hombre Araña, mientras devolvía a la vida a los difuntos más ilustres de la franquicia. Usando el nombre código del Chacal, pese a que su modus operandi puede recordar bastante al del Miles Warren de los setenta, su estética es muy diferente, cambiando la apariencia de gremlin verde con orejas de pantalla por un elegante traje rojo y una máscara de temática egipcia que recuerda al dios de los muertos Anubis.

Por complexión, tampoco parece que este nuevo Chacal sea aquel profesor universitario que le hiciera la vida imposible a Peter Parker (Miles Warren), ni que sus métodos para devolver a la vida a fallecidos como Oksana o la familia del doctor Curt Connors sean exactamente los mismos que los de su predecesor. 

 
Con motivo de la publicación de la primera entrega de los cinco números que conforman la mini-serie central en el mercado americano, voy a aventurarme con una teoría acerca de la identidad de este misterioso villano detrás del nuevo complot contra el Hombre Araña, y que aunque no deja de ser mera especulación, obviamente puede suponer posibles SPOILERS de La Conspiración Clon.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿Qué pasa con Amazing Spider-Man?

Desde que se anunció que la nueva colección de Spider-Man pasaría a estar protagonizada por Miles Morales, la principal preocupación de buena parte de los fans del personaje clásico es qué ocurriría con el Peter Parker de toda la vida. Confirmado como parte del nuevo universo Marvel a través del segundo teaser del mismo -por lo que al menos podemos estar tranquilos por su supervivencia- una de las principales hipótesis es que el Morales de Brian Michael Bendis y Sara Pichelli protagonice 'Spider-Man' (sin adjetivos), mientras el bueno de Parker continúa sus aventuras en 'Amazing Spider-Man'. Sin embargo, algunas de las aclaraciones de sus responsables apuntan a que esto muy probablemente no termine siendo así.

lunes, 23 de marzo de 2015

Amazing Spider-Man #16.1, de Gerry Conway y Carlo Barbieri


A pesar de ser denostado esa parte del fandom que todavía no le ha perdonado la muerte de cierta rubia, guardo bastante simpatía por las historias de Gerry Conway para la franquicia arácnida (también en la de Thor, pero eso es otra cuestión). Basta con recitar nombres como Lápida, los Hermanos Lobo o el Gibón, y entrarme un entusiasmo loco por las sesiones de trabajo del Daily Bugle, el laboratorio de Jonas Harrow, la licantropía del astronauta, villanos de temática arácnida, clones, máscaras con agujeros equivocados, jarrones en la cabeza y películas de Steve McQueen.

Es por eso que cuando Marvel anunció que el creador de Punisher firmaría un arco argumental para la cabecera del trepamuros, una sonrisa de satisfacción se dibujó en mi rostro al son de las palabras “guerra de bandas”. Sobretodo, tras disfrutar de la historia corta firmada por el guionista para la saga Spider Verse, y por la interesante situación en la que se encuentra el crimen organizado de Nueva York en el universo Marvel. Un crimen organizado que ha perdido a Kingpin como cabeza visible, dejando un enorme agujero en donde antes se alzaban la vigilancia totalitaria de Superior Spider-Man y las maquinaciones del Rey Duende.

Con la Gata Negra como nueva pieza clave dentro de la jerarquía criminal de Manhattan y personajes como Cabeza de Martillo, Mister Negativo o el citado Lápida peleando por su parte del pastel, todo sonaba a la perfección en un arranque que otorga más protagonismo a la nueva Espectro -oficial de policía de día, justiciera anónima cuando las barreras de un sistema corrupto se convierten en un obstáculo- que al propio Spider-Man. Las aptitudes de Conway apenas parecen haberse deteriorado con el paso de los años, y el guionista conoce el lenguaje del género como algo que le resulta familiar y con lo que se siente cómodo.

Un género en el que los superhéroes pueden vestir máscaras o llevar placas sobre su pecho, y la amenaza de los criminales se mide más en influencias que por sus variopintos poderes. Las calles como eterna frontera en la que las fuerzas del orden luchan para mantenernos a salvo de los que elevan el estandarte de la codicia sin miramientos, y en el que la burocracia puede jugar a favor del bando equivocado en un sistema corrupto.

Con todos esos elementos, Conway lo tiene todo para hacer de este Amazing Spider-Man #16.1 el primer capítulo de una saga que recupere el buen sabor de sus anteriores sagas ambientadas en los bajos fondos del universo arácnido. Sin embargo, es imposible leerlo sin tener la impresión de que Marvel ha errado en la elección de Carlo Barbieri para hacerse cargo del apartado gráfico. Un dibujante que si bien había mostrado una visible mejora en sus últimos trabajos para la franquicia X, ni es el más adecuado para esta historia, ni se ve demasiado beneficiado por el no muy agraciado acabado que le otorgan el entintado de Juan Vlasco y los colores de Israel Silva.


Una lástima, porque con cualquier Michael Lark, Marco Checchetto, Lee Weeks o Stefano Casselli, el regreso a Spider-Man de Gerry Conway con 'Spiral' habría lucido mucho mejor de como lo hace con esta primera entrega de su arco para la cabecera arácnida. Al menos, siempre nos quedarán las portadas de Arthur Adams para consolarnos.

martes, 10 de febrero de 2015

El Christopher Reeves que no pudo ser



Al pensar en Superman, es probable que la imagen que se venga a la cabeza no sea de los cómics de Curt Swan, John Byrne o -Dios no lo quiera- Dan Jurgens, sino a Richard Donner con música de John Williams y el rostro de Christopher Reeves. Y aunque el malogrado actor de 'Superman' no fue el único capaz de emular a su personaje en la pantalla, son muy pocas las ocasiones en las que el interprete llega a eclipsar a la contrapartida de viñetas. 

Pero así fue en el caso de Reeves, como si al vestir el traje se convirtiera en la viva imagen del superhombre empequeñecido por la tragedia cotidiana, las raíces rurales del inmigrante alienígena adoptado, el desafío al padre y todo ese etc parte intrínseca de la esencia del personaje, pero que nunca había brillado como en la película de Donner. 


En el caso del 'Amazing Spider-Man' de Marc Webb, Andrew Garfield me resultó antipático como Spider-Man y Peter Parker en la primera entrega. Pero cuando estrenaron la secuela únicamente me hizo falta verlo descender desde las alturas, balanceándose energéticamente entre los rascacielos para asistir al ciudadano de a pie, para que me ganase por completo. 

Más allá del brío con el que se movía, aquel Spider-Man que se detenía en medio de una persecución para ayudar al viandante con sus cosas y preguntarle que tal el día, era más amistoso vecino de lo que hayamos visto en los cómics en la mayoría de las ocasiones. El heroísmo de la solidaridad conciudadana en toda su expresión, como una presencia hiperactiva que lo mismo te echa una mano y da una palmada en la espalda cuando se te complica al día, que inspira a un crío frente al bullying o se pone al frente de la multitud para negociar con el malo y evitar que la situación se vuelva violenta.


Un Spider-Man dialogante y entregado más allá de lo sano o humano, y que es incapaz de dejar atrás el traje por complicadas que se pongan las cosas para él. Porque sí. Porque el heroismo está tan arraigado en su persona, que no sabe actuar de otra forma que soltando un suspiro de resignación, colocárse la máscara y proclamar “Aquí vamos otra vez”. El ciudadano universal como alma de Nueva York que tan bien supieron plasmar Webb y Garfield, y que ahora perdemos con un nuevo acuerdo entre Marvel y Sony consecuencia de los fallos acumulados.

En medio de todo el jolgorio por el regreso a casa del Hombre Araña, es imposible quitarse la amargura de haber perdido a un Spider-Man que -independientemente de que la película no estuviera a su altura-, había brillado como pocas veces lo había hecho en cualquier tipo de medio. Por este Spider-Man y el Christopher Reeves que no pudo ser, bien vale guardar un ficticio luto, con la esperanza de que quienes cojan el testigo sepan mantener los aciertos y no caer en sus mismos errores.