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jueves, 10 de marzo de 2016

Spiderwoman, la maternidad según Jessica Drew


Hace unas semanas comentaba el la reseña de Power Man & Iron Fist de Jose María Vicente lo irónico que me resultaba que la otrora reivindicativa Jessica Jones haya terminado encarnando una imagen mucho más tradicional, que la Spiderwoman clásica en la que supuestamente se basa. Por mucho que Brian Michael Bendis nunca haya terminado de dejar claro el grado de inspiración que tomase de la segunda, los paralelismos entre aquella malhablada y bebedora empedernida superheroina retirada de Alias y la Mujer Araña original, eran visibles mucho más allá del mero nombre y de compartir unos poderes practicamente idénticos (salvo por la telaraña y el aguijón).

martes, 1 de marzo de 2016

Spider Gwen: De abogados, familia y Frank Castle


La continuidad no está bien entendida. Siempre he sido defensor de esta como parte de lo que hace únicos universos como el de Marvel o DC, pero también creo veo demasiados aficionados que lo interpretan como una mera adición numérica donde después del 1 va el 2, luego el 3 y así sucesivamente. Esto implica que cualquier elemento al margen de la sucesión numérica es considerado como algo superfluo e incluso molesto. O abordando la cuestión sin recurrir a alegorías, últimamente encuentro demasiada gente que denosta los what ifs y elseworlds como piezas imposibles de encajar en el puzzle del continuo suma y sigue, como si todo lo que no sucede dentro de la oficialidad del mismo universo del personaje principal no tuviera valor alguno.

sábado, 27 de febrero de 2016

Spiderwoman: John McClane es una mierda al lado de Jessica Drew


En 1988, el director John McTiernan convenció a Bruce Willis para viajar a Los Angeles, con la intención de reunirse con su esposa y celebrar la Navidad en el Nakatomi Plaza. Iba a ser una velada tranquila, pero en su lugar fue una encerrona en la que McTiernan introdujo a 13 terroristas en el edificio, cerrando las puertas a cal y canto para que Willis se las tuviera que ingeniar para liberar a los rehénes sin más ayuda que la de... Nada. Además de estar completamente desarmado, el protagonista de El Último Boy Scout fue sorprendido en camiseta y sin zapatos, encontrándose en una situación mucho más que precaria desde la que hacer frente a los despiadados asaltantes equipados con armas automáticas.