De
entre todas las cuestiones
relativas al género, hay una disputa lingüistica en la que
los defensores de la igualdad entre hombres y mujeres no
terminamos de ponernos de acuerdo, ni aunque bajase Didio del Cuarto
Mundo para retconear las barreras entre ambos sexos. Me refiero a la
denominación genérica dentro del ámbito laboral, donde parece
haber dos vertientes principales completamente enfrentadas: La
castellana, según lo justo es que las mujeres que
ejercen una profesión reciban una denominación que las identifique
como tales (doctores y doctoras), y la británica, por
la que todos los que desempeñan una profesión recibirían un mismo
nombre independientemente del género (juez como término usado tanto
para hombres como para mujeres).
