Por mucho que nos
gustaría poder negar lo fuertemente que está arraigado en nuestro
subconsciente, existe una atroz y nauseabunda frivolización del
abuso sexual aferrada a lo más profundo, dañino y oscuro de nuestro
género. La broma de bar, lanzada entre la embriaguez colectiva de
ver quien la suelta más gorda, más adelante validada por ese
reducto de ranciedad de los noventa en el que cada vez de forma más
clara se está desvelando el universo Groening. Un chiste en forma de
los protagonistas masculinos de 'Futurama' capturados por una tribu
de fornidas amazonas en busca de sexo a la fuerza, y que además de
servir para infinidad de risas bajo el lema '¡Muerte por kiki!',
acaba de ser brutalmente aniquilado por la tercera entrega de
'Where Monsters Dwell' de Garth Ennis.
