Ambientada
en una época implacable en la que los hombres no tenían más opción
que luchar encarnecidamente por cada minuto de supervivencia, y
apenas había lugar para la mujer más allá del hogar y las
servidumbre, decir que la
nueva película de Alejandro González Iñarritú
y Leonardo DiCaprio
está muy lejos -lejísimos- de obtener siquiera opción para
revalida en el Test de Beschel es recalcar una evidencia. Esto no es
una ficción sin más objeto que la catarsis, donde puedas aumentar
el papel de Arwen o sacarte una Tauriel de la manga, por lo que El
Renacido habría hecho muy poca justicia a la Historia de haber
sustituido al personaje de Domhnall Gleeson por Charlize Theron o
haberle dado el papel de Will Poulter a Saoirse Ronan.
